La juventud es una
construcción social reciente, es decir es una invención a partir de la cual, la
sociedad ha construido una nueva categoría existencial y vivencial, las y los
jóvenes. Esta categoría tal y como la comprendemos hoy es un producto de la
moderna sociedad capitalista. Los jóvenes como sujetos sociales comienzan a
aparecer como una consecuencia del auge de la sociedad capitalista (Silva,
2002). Esta nueva categoría social surge con el desarrollo de la burguesía en
el siglo XIX, pues en ella, los niños no tendrían necesidad de trabajar a
temprana edad, sino que gracias a cierta holgura económica familiar, tendrían
oportunidad de extender un periodo de tiempo para el estudio o el ocio antes de
tener responsabilidades familiares (Belmonte 2010).
El termino tribus
urbanas fue desarrollado por Michel Maffesoli en 1990 para hacer referencia a
una nueva tendencia de agrupamiento propio de los contextos urbanos en las
últimas décadas del siglo XX (Belmonte, 2010; Silva, 2002). Las tribus urbanas han sido catalogadas como
situaciones problema que escapan al control normativo de la sociedad, la cual
las identifica como fuente de peligro y riesgo para el orden social y que
utiliza rótulos como delincuentes, drogadictos, apáticos, pandilleros, entre
otras cosas para referirse a ellas. Pero
desde la perspectiva de los adultos este fenómeno está ligado a problemas de
inseguridad en las ciudades, sin darse cuenta de que dicho fenómeno no es
causado por los jóvenes, sino una consecuencia de los vacios que se gestan al
interior de la familia, la escuela y la política. Sin embargo, no se detiene a
mirar como los jóvenes están reconstruyendo y creando nuevos modelos sociales,
nuevos valores y subjetividades (Zarzuri, 2000)
Desde la antropología
la tribu se ha definido como pequeñas comunidades o clanes, los cuales eran
adscritos como grupos que estaban compuestos por fuertes lazos sociales,
económicos, religiosos y de parentesco.
Hoy en día este concepto se vuelve a utilizar pero asociado al ámbito
urbano, a la ciudad como un espacio de proliferación de tribus urbanas
compuestas preferentemente por jóvenes. Por lo tanto, se puede decir que el
proceso de tribalización urbana que vive la sociedad es una cuestión moderna,
asociada a los grandes cambios de época y que se manifiesta preferentemente en
las grandes urbes (Zarzuri, 2000).
Se debe anotar que el
estudio de los colectivos juveniles en contextos urbanos se remonta a las
primeras décadas del siglo XX. Zarzuri
2000 cita a Frederick Thrasher quien en 1929 en su libro The Gans. A Study of 1313 Gans in Chicago; plantea que las
pandillas son un esfuerzo espontáneo de los muchachos por crear una sociedad
para sí mismos donde no existe nada adecuado a sus necesidades. Estos estudios forman parte de la tradición de la Escuela de Chicago o “Escuela
de Ecología Urbana” la cual se centró en
temas considerados entonces marginales como la delincuencia, la marginación
social, la prostitución, las padillas juveniles (pandillas y bandas); temáticas
que comienzan a emerger en el nuevo “ecosistema urbano” de Chicago (Ganter y
Zarzuri, 1999).
Posteriormente los
trabajos sociológicos y antropológicos describen la aparición del sujeto social
de la juventud solamente a partir de la posguerra en 1950, diferenciando dos
categorías de jóvenes según su nivel económico: así, algunos optan por ubicar
en las tribus urbanas a los jóvenes de clase baja y popular, en tanto otros
colocan a los burgueses con poder adquisitivo como los jóvenes universitarios;
no obstante, ambos tipos de jóvenes convergen en la característica de una edad
de rebeldía (Feixa, 1992).
Durante los años 50’s
del siglo XX las culturas juveniles norteamericanas serán asociadas a la
música, especialmente el rock como eje central de las nuevas generaciones.Posteriormente
T. Roszak plantea el concepto de contracultura juvenil, como la oposición de
las culturas juveniles a la racionalidad propia de las sociedades modernas, las
cuales se van a manifestar en una serie de movimientos sociales y culturales a
finales de los años sesentas y setentas como el Verano de las Flores en San
Francisco, mayo del 68 en Paris, la lucha por los derechos civiles, los
movimientos contra el racismo, la contracultura y los movimientos estudiantiles
principalmente. Los jóvenes van
planteando maneras para distanciarse paulatinamente de las generaciones
anteriores y comienzan a desarrollar su propia música, sus propias maneras de
vestir y comienzan a construir paulatinamente sus propias ideologías (Zarzuri,
2000).
Mario Margulis (1994)
plantea que las tribus urbanas son receptáculos en los que se agrupan aquellos
que se identifican con un look ampliado en el que se entremezclan ropas,
peinados, accesorios, gustos musicales, manera de hablar, lugares donde
encontrarse, ídolos comunes, expectativas comunes, ilusiones compartidas. La tribu funciona como un mecanismo de
identificación de semejantes y de segregación de diferentes. Y es precisamente en este anclaje en
particular, en símbolos estéticos, donde se configura la tribu urbana. Este
concepto de tribu presenta algunas características que es posible identificar
en toda lógica tribal. En todas ellas
encontramos la reafirmación del yo que se hace en y con el grupo de referencia.
Aparece también la idea de defensa de valores (propios del grupo) y un
territorio exclusivo que le pertenece a este (un barrio, un bar, una esquina,
un estadio) y finalmente el establecimiento de recorridos definidos por la
ciudad en busca de amigos y enemigos para saludar o atacar (Silva, 2002).
García Canclini 1995
plantea que las bandas compensan la atomización y la disgregación de las
grandes urbes ofreciendo pertenencia a grupos; ante la pérdida de expectativas
escolares y la estrechez del mercado del trabajo, brindando a decenas de miles
de jóvenes otras formas de socialización y de acceso a bienes de consumo.
Renée de la Torre
(2002) citando a Reguillo 2000, dice que
sin duda, el ejemplo que mejor ilustra la conformación de estas nuevas tribus
se da en el universo de las identidades juveniles que se gestan en torno a los
consumos culturales especializados: las modas del vestir, los géneros musicales
y la afición por los deportes, en la práctica no sólo son diversiones,
entretenimientos o pasatiempos, sino que constituyen micro culturas que crean
modelos de actuar y pautas para modelar el ser, diseñan marcas para reconocerse
entre pares y para distinguirse del resto. Por ejemplo, los gustos musicales
generan marcas identitarias entre rockeros, metaleros, rastas, bandas, darks,
punks. Estos atributos no sólo representan estilos estéticos, sino que van
generando modos de vida, con territorios propios, dialectos exclusivos que sólo
pueden ser descifrados por sus miembros, visiones del mundo y de la
sociedad. Las tribus juveniles pueden
constituirse con un fuerte arraigo espacial o pueden ser nómadas. Por ejemplo,
las bandas y pandillas de los barrios se apropian de las calles, esquinas y
bares para marcar los dominios de la tribu; traspasar las fronteras marcadas
por los otros produce peleas entre las tribus por el territorio. La tribu local
lucha por imponer las reglas del juego en sus territorios, por controlar las
calles, la violencia, pero también los recursos simbólicos. También existen
tribus nómadas, que no pertenecen a un lugar particular y cuyos territorios
pueden ser ocasionales.
Tribus, culturas
juveniles, sub-culturas, contra culturas, grupos sociales, bandas, pandillas,
entre otros, son los términos más utilizados —y por tanto discutidos por las
ciencias sociales— para referirse a un sector de la sociedad que oscila entre
los 12 y los 28 años, cuyos miembros, reunidos en grupos comparten una
estética, unos valores, en algunas ocasiones una ideología y en otras son sólo
fruto de un proceso de mediatización musical o publicitaria, que los diferencian
del resto de los jóvenes. Con relación a
la música y la publicidad, Alejandro Belmonte 2010, plantea que la presencia de
los medios de comunicación será un factor determinante de este fenómeno social
y cultural, en la medida que de lo contrario las fronteras físicas aíslan a la
sociedad de las influencias culturales anteriores.
En Latinoamérica el
fenómeno de las tribus urbanas ha sido estudiado ampliamente en México por
autores como Héctor Castillo Bertier y Carles Feixa; Argentina por Mario Margulis;
en Chile por Daniel Contreras y Christian Matus Madrid; en Ecuador por Karina
Gallegos Pérez. En Colombia se destacan los trabajos realizados en Bogotá por
Germán Muñoz Gonzales. En Manizales se realizó una interesante trabajo de grado
tendiente a caracterizar los emos y sus preferencias de consumo (Serna y
Sánchez, 2009). En Medellín es
fundamental el trabajo de Omar Urán (1997) para comprender el desarrollo
histórico de algunas tribus urbanas, sus ideologías y su relación con la
historia del rock en nuestra ciudad. También en nuestra ciudad, se han
publicado algunos artículos relacionados con la cultura hip hop liderados por
Ángela Garcés Montoya y finalmente cabe destacar el trabajo de grado en
sociología de Oscar Darío Chaparro, titulado “Tribus urbanas en los colegios del área metropolitana de Medellín”.
En el cual se realiza una caracterización de este fenómeno en 5 instituciones
educativas de las zonas norte, centro oriental y sur de la ciudad de Medellín,
en este trabajo el autor analizó 10 tribus urbanas, desde su relación con la
música, pero también desde la cultura escolar y finalmente propone un modelo
para la resolución de conflictos escolares desde un enfoque socio afectivo.
Finalmente, la Corporación Universitaria Remington
adelantó en 2013 un estudio titulado “Revisión y Caracterización de las Tribus Urbanas en la Comuna 10 de la
Ciudad de Medellín” con el propósito de caracterizarlas, conocer mejor sus hábitos
y sitios de reunión, como parte de las estrategias sociales que se pretenden
poner en practica dentro del nuevo Plan de Ordenamiento Territorial (POT), de
la ciudad de Medellín.
En los últimos años a
la ciudad han ido llegando nuevas tribus algunas quizás de paso y otras tal vez
para quedarse entre estas comienzan a verse con cierta frecuencia los skaters
(o patinetos como los suelen llamar los miembros de otras tribus, las lolitas góticas
que han comenzado a salir de las fiestas y encuentros de cosplay que esporádicamente
se celebran en la ciudad y los hipsters que comienzan a frecuentar los pasillos
de algunas universidades o algunos sitios de diversión. Toda esta diversidad cultural le da mas vida
al escenario de las instituciones educativa y las enriquece con nuevas estéticas,
ideas y formas de concebir la realidad o evadirse de ella, según sea el caso o
la necesidad.
Tambien recomiendo leer el articulo: "Las nuevas tribus urbanas" publicado por la Revista Semana Las nuevas tribus urbanas
y visitar la intresante galeria de fotos publicada por BBC Mundo Las tribus en fotos